Podría escribir un serio y sesudo artículo lleno de datos sobre la constante invasión en nuestra intimidad por parte de las empresas privadas. Podría deciros, incluso, que existen acerca de 300.000 bases de datos con nuestra información personal en manos de dichas empresas. ¡Pero no lo haré! Porque nada produce tanta empatía como las pequeñas frustraciones de la vida cotidiana...
La situación que a continuación se relata puede variar dependiendo de la persona pero, por lo general, uno se suele encontrar en el baño, durmiendo o esperando una llamada importante. No importa cuál sea la situación, la ley de un tal Murphy hará acto de presencia de manera inmediata. Suena el temido timbre del teléfono y al otro lado escuchamos una voz monótona y a veces desagradable que te ofrece una conexión más rápida y mejor a internet, una tarifa telefónica mucho más barata o cambiarte de banco porque el tuyo no parece quererte lo suficiente para que le confíes tu dinero.
Dependiendo de tu humor del momento tu respuesta suele variar entre un “no gracias”, “no” o los políticamente correctos “estoy contento con mi servicio actual” o “no me interesa pero muchas gracias” Pero no te engañes, no importa lo correcto y educado que seas, no te dejarán escapar tan fácilmente. Así que lo siguiente que escucharás será ¿Seguro que no quiere mejorar su servicio actual? ¿Acaso no prefiere ahorrarse dinero? ¡Lo que faltaba! Claro que quiero ahorrarme dinero pero también estas dichosas llamadas a cualquier hora del día. Eso sí, no eres ningún inocente así que sabes perfectamente que esas dos afirmaciones no tienen relación alguna y que, efectivamente, no importa lo que pase, te seguirán llamando.
En esa tesitura, te encuentras enfrascado en una conversación que no podría interesarte menos y, por si fuera poco, con una persona que te ha dejado ver con toda claridad que piensa que eres estúpido porque te aferras a tu tarifa actual en vez de ahorrarte unos eurillos cambiando de compañía. Finalmente, murmuras algún tipo de respuesta que ponga fin a la conversación y cuelgas el teléfono.
Ha habido semanas en las que en mi casa han llegado a recibirse dos o tres llamadas de este tipo ¡al día! Mi madre ha alcanzado límites de impaciencia insospechados, llegando a negar incluso su propia existencia, mientras que yo por pura desesperación y aburrimiento he recurrido más de una vez a la más extraña imaginación para librarme de todas esas maravillosas ofertas que me persiguen.
Algunos pensareis ¿y por qué no cuelgas directamente el teléfono? En ocasiones lo he hecho, no nos vamos a engañar. Pero, ya metidos en faena, acaba siendo mucho más divertido inventarse que tu madre se ha fugado con un cubano y que por eso no se va a poder poner.
La situación que a continuación se relata puede variar dependiendo de la persona pero, por lo general, uno se suele encontrar en el baño, durmiendo o esperando una llamada importante. No importa cuál sea la situación, la ley de un tal Murphy hará acto de presencia de manera inmediata. Suena el temido timbre del teléfono y al otro lado escuchamos una voz monótona y a veces desagradable que te ofrece una conexión más rápida y mejor a internet, una tarifa telefónica mucho más barata o cambiarte de banco porque el tuyo no parece quererte lo suficiente para que le confíes tu dinero.
Dependiendo de tu humor del momento tu respuesta suele variar entre un “no gracias”, “no” o los políticamente correctos “estoy contento con mi servicio actual” o “no me interesa pero muchas gracias” Pero no te engañes, no importa lo correcto y educado que seas, no te dejarán escapar tan fácilmente. Así que lo siguiente que escucharás será ¿Seguro que no quiere mejorar su servicio actual? ¿Acaso no prefiere ahorrarse dinero? ¡Lo que faltaba! Claro que quiero ahorrarme dinero pero también estas dichosas llamadas a cualquier hora del día. Eso sí, no eres ningún inocente así que sabes perfectamente que esas dos afirmaciones no tienen relación alguna y que, efectivamente, no importa lo que pase, te seguirán llamando.
En esa tesitura, te encuentras enfrascado en una conversación que no podría interesarte menos y, por si fuera poco, con una persona que te ha dejado ver con toda claridad que piensa que eres estúpido porque te aferras a tu tarifa actual en vez de ahorrarte unos eurillos cambiando de compañía. Finalmente, murmuras algún tipo de respuesta que ponga fin a la conversación y cuelgas el teléfono.
Ha habido semanas en las que en mi casa han llegado a recibirse dos o tres llamadas de este tipo ¡al día! Mi madre ha alcanzado límites de impaciencia insospechados, llegando a negar incluso su propia existencia, mientras que yo por pura desesperación y aburrimiento he recurrido más de una vez a la más extraña imaginación para librarme de todas esas maravillosas ofertas que me persiguen.
Algunos pensareis ¿y por qué no cuelgas directamente el teléfono? En ocasiones lo he hecho, no nos vamos a engañar. Pero, ya metidos en faena, acaba siendo mucho más divertido inventarse que tu madre se ha fugado con un cubano y que por eso no se va a poder poner.
Afortunadamente, hace una semana que no me llaman...
¿Continuará?
Pero si mola que te llamen y te digan, así, sin respirar: "Lerecordamosquesiquieremásinformaciónvisitenuestrawebollamealnúmerogratuitoblablablayademásquesitraeaunfamiliarleregalamosunacasaenlacostayconnuestratarifa-yoteroboaúnmás-puedeahorrarseentreceroynadaalmesgraciasleatendióJohnatanWilsonJosébuenastardes" y tu, que has dejado el teléfono, ido al baño, hecho un sandwich y visto los Simpson hasta los anuncios dices ...cias, nosdías... y cuelgas diciendo... esta gente, ¿no les pitarán los oídos? y, por cierto, tu madre no se puede fugar sin hacernos esa cosa con queso y hojaldre... hala, besos!!
ResponderEliminarPuto coñazo de llamadas de telemierda...
ResponderEliminar¡¡¡Qué no cojones, que no quiero cambiar de compañía de internet porque me gusta que me timen y me sodomicen con un router y un ancho de banda de 10 megas reales!!!
Son inaguantables, estoy totalmente de acuerdo.
Un beso!
Yo tambien he dicho alguna vez que mi madre se habia fugado con un cubano, pero lo mio era verdad... jo.
ResponderEliminarY ya lo de que te llamen y salte un contestador automático es...sin palabras, pero bueno, lo que importa es que sigas escribiendo y te sigas quejando de que no te comento tus publicaciones... :-P Te quiero enana!
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