martes, 5 de noviembre de 2013

Renuncia

Si mis cálculos no fallaban, estaba a punto de entrar por la puerta del despacho. La misma hora de siempre, la misma cara de pocos amigos y los mismos “buenos días” dichos con desgana.  No podía evitar estar nervioso, me imponía su presencia. El sudor de mis manos estaba empezando a arrugar la carta de renuncia que había redactado la noche anterior. La dejé sobre la mesa e intenté tranquilizarme.
Estaba harto de que me endosara casos de segunda categoría y de tener que confirmar mi asistencia a aburridos cursos universitarios. En definitiva, a conformarme con las migajas. La falta de estímulos profesionales me estaba matando. Necesitaba más.
Por fin dieron las 9 y pasó delante de mí como una exhalación. Hoy tenía prisa. Le detuve antes de que entrara en su despacho:

- Papá, tenemos que hablar.

martes, 22 de octubre de 2013

Viaje de trabajo

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba el interior del avión. Se acomodó en su asiento de primera clase y, en cuanto pasó a su lado la azafata, pidió el primer gin tonic de la mañana.
Nada más aterrizar se dirigió al punto convenido. Miró la fotografía y le reconoció enseguida. Le siguió hasta el aparcamiento y cuando se hubo asegurado de que nadie podía oírlo le apuntó con su calibre 38 y disparó. Le dejó ahí tirando y salió corriendo de allí. Tenía que estar de vuelta en casa lo antes posible. No podía perderse otro cumpleaños de Max. 


sábado, 5 de octubre de 2013

Los sueños de la mujer prohibida

Habían pasado casi dos años desde que la publicación de Los sueños de la mujer prohibida se hubiera convertido en un éxito de ventas y de crítica. Un fenómeno literario sin parangón. No sólo los millones de ejemplares vendidos y los cientos de traducciones al extranjero avalaban su trayectoria, si no que la crítica, generalmente implacable en cuanto a best seller se refiere, se había rendido en su inmensa mayoría a los encantos de la novela de Marcelo Quiñones. Traducciones a más de diez idiomas hicieron que  incluso el influyente New York Times la calificara como una de las novedades más interesantes del mundo editorial.


La fama y el dinero le habían permitido vivir de las rentas durante aquellos dos maravillosos años y no precisamente de forma contenida. ¿Por qué iba a contenerme? -pensaba- había parido una gran novela y había ganado mucho dinero. De hecho, las cantidades de dinero que manejaba eran suficientes para vivir más que dignamente el resto de su vida. Incluso se hablaba de una posible adaptación al cine de Los sueños de la mujer prohibida. Una idea que no dejaba de rondarle la cabeza. Los tipos del estudio le agasajaban constantemente para conseguir hacerse con los derechos para adaptar la novela y el envío de botellas de Châteaux de no sé qué, Dom Perignon y cosas similares eran la tónica dominante. No entendía mucho ni de vinos, ni de licores, ni siquiera de francés pero no era difícil adivinar el valor que podían alcanzar algunos de esos regalos. Él se dejaba querer, aunque en ocasiones dudaba de aquel trato. Por eso se estaba demorando en su respuesta. Por un lado, la tentación de los regalos, la dulce sensación de la atención recibida y las posibilidades económicas se abrían ante él como un oasis de seguridad. Por otro lado, las dudas. Como siempre, las malditas dudas.

Pero estas parecieron despejarse definitivamente al ver el interminable número que los tipos del estudio habían escrito en un papel blanco. Un importante empujón para su cuenta corriente, si. Pero, sobre todo, una suerte de bálsamo para su recientemente redescubierto ego. 

martes, 15 de mayo de 2012

Era una noche apacible

Era una noche apacible. Las estrellas podían distinguirse con claridad en el cielo, aunque ráfagas de viento gélido enrarecían el ambiente. La usual actividad del pequeño lugar se había apagado. El pueblo permanecía en completo silencio, las casas estaban cerradas a cal y canto y una especie de sensación de recogimiento recorría sus oscuras y desiertas calles. La noche lo cubría todo. 

Sólo un hombre rompía aquella extraña quietud. Caminaba despacio. Parecía estar contando sus pasos, pasos que aparentemente no le llevaban a ningún lugar concreto. Trataba de no hacer ruido, pero no podía evitar el sonido que emitía la enorme y pesada bolsa que arrastraba, ni el de su nerviosa respiración. De vez en cuando se paraba para descansar y de paso comprobaba que nadie le seguía. Las manos nunca le habían temblado de aquella manera, de hecho, ni siquiera fue capaz de encenderse el único cigarrillo que encontró en el bolsillo interior de su chaqueta.

Aún no podía creer lo que estaba haciendo. Sus movimientos eran mecánicos, pero la sensación de angustia que tenía en el pecho era real y, en más de una ocasión, tuvo que soltar la enorme pala que utilizaba y dejar de cavar para recuperar el aliento. La sola idea de respirar se le antojaba difícil. 

Apenas era capaz de tocarla o de mirarla siquiera. Depositó cuidadosamente la grande y pesada bolsa dentro del agujero y rápidamente empezó a echar tierra sobre ella. A los pocos segundos pareció darse cuenta de que había olvidado de algo fundamental. Soltó la pala y metió la mano dentro del bolsillo de atrás de su viejo pantalón. Sacó un diminuto lápiz y un trozo de papel amarillento. Con una pobre caligrafía escribió: 

Te quise. Te quiero.

Entre silenciosas lágrimas dejó el papel dentro del agujero y terminó de taparlo con la arena que quedaba. Cuando terminó, se sentó durante un momento y esta vez sí que fue capaz de encenderse el cigarrillo. Permaneció un buen rato allí sentado mirando al vacío, sin pensar en nada o tal vez pensando tantas cosas que resultaba imposible digerir tantos recuerdos. Se limpió con la manga la mezcla de sudor y lágrimas que le empapaba la cara. Dirigió un último vistazo al lugar que había elegido, asegurándose de que era el adecuado, y se alejó despacio, sabiendo que acababa de enterrar una parte de su alma.

sábado, 25 de febrero de 2012

Tenemos lo que nos merecemos

Leo con estupor que Teddy Bautista, después de ser pillado con las manos en la masa y enharinado hasta las cejas reclama una indemnización por despido de 1,8 millones de euros (además de los 23.000 euros MENSUALES) por que él lo vale.

Pero no os bajéis cosas de internet porque la industria podría quebrar.

También me acuerdo de como la ex presidenta de la Caja del Mediterráneo, que tras hacer quebrar dicha entidad y dedicarse a falsear la contabilidad considera más que justa su pensión vitalicia de 369.497 euros. ¡Viva!

Pero cuando no tengáis para pagar la hipoteca y el banco os quite la casa. Tendréis que seguir pagando.

Urdangarín dice que viene a demostrar su honor porque tomó decisiones de manera correcta. Esta claro que a él le engañaron, que no sabía o que un perro se comió sus deberes, porque es tan guapo, tan alto, tan buen yerno que es imposible que haya hecho algo ilegal a propósito...

Pero la justicia es para todos.

Nos da igual que esta gente se salga con la suya mientras a los demás nos ahogan con aquello de "hay que apretarse el cinturón".

Tenemos lo que nos merecemos.

jueves, 19 de enero de 2012

Ruido


Eran las dos de la madrugada y, como muchas noches, se despertó sobresaltado por el ruido. Se levantó con toda la rapidez que le fue posible y, fruto de la costumbre, pegó la oreja contra la pared.

Gritos y más gritos, golpes contra el suelo y lo que intuyó como mobiliario de casa que caía incesantemente. Un llanto desesperado rogaba, suplicaba, casi ininteligible. Lo había escuchado muchas veces, pero ahora parecía diferente, más profundo, casi como un punto de inflexión. Asustado y nervioso corrió hacía el teléfono y, como pudo, marcó el número de la policía. Escuchó un último estruendo, seguido de un gélido silencio.

Un terrible escalofrío le recorrió la nuca. Irremediablemente, ya era imposible conciliar el sueño, así que esperó despierto cerca de la puerta la llegada de los agentes. Contando cada segundo en el reloj de la entrada y deseando, como nunca antes, que no fuera demasiado tarde.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Un día nublado


Se acabaron los días de los juicios interesantes, de la lucha social. Quizá inocente, quizá idealista, su vida habían sido los juicios imposibles y los despachos laboralistas. Pero todo eso se había teminado. En su despacho vacío daba los últimos retoques a la declaración de la renta de su madre quien, como era de esperar, le había tendido el último puente, el último recurso para luchar contra la enorme desazón de sentirse obsoleto.

Llegó a casa horas más tarde, tras dar un rodeo innecesario cada vez más frecuente. Para combatir el frío de noviembre ella había preparado puré de calabaza, como siempre. Pero nada había que deshelara el silencio, la distancia y el muro de frialdad que se había levantado entre ellos.

“¿Algún cliente?” -preguntó ella con indiferencia. La callada por respuesta. Había sido un día nublado. Desde hacía ya demasiado tiempo.

martes, 6 de diciembre de 2011

Somos la generación perdida

Somos la generación perdida. Tras una educación primaria y secundaria parcial, incompleta y en algunos casos penosa, que sólo favorecía la memorización constante de datos, fechas y problemas matemáticos, pensabas con ilusión que, quizás, la llegada a la universidad lograría suplir esa carencia de creatividad y raciocinio. Elegías lo que querías estudiar, te centrabas en lo que te interesaba, ¿qué puede salir mal?

Una vez en el aula, rodeado de otros 100 alumnos, e intentado no pensar en los otros siete grupos de gente que hay en tu misma especialidad, te pones a escuchar uno a uno a tus profesores. Algunos aún conservan una cierta energía, de la que tratan de hacerte partícipe, mientras que la gran mayoría muestran una apatía de dimensiones desproporcionadas. ¿Tienen sólo ellos la culpa? Tal vez sí o tal vez no, no puedo imaginar lo que tiene que ser intentar dar cualquier tipo de asignatura a un grupo de 120 personas a las que el 80% o 90% les importa un carajo. Ese enorme porcentaje sólo estudia una carrera por que es la continuación lógica del colegio, había que elegir una y a ser posible que no requiriese mucho curro. Por eso la mayoría de los profesores han decidido dejar de fingir, saben que estás de paso, que formas parte del rebaño y no les importa, ¿para qué tratar de demostrar lo contrario? Sólo es un trabajo.

Afortunadamente, durante tus años de estudiante lo pasas bien porque haces amigos, entras, sales y vives más o menos despreocupado. La realidad viene después y te da tal hostia que a veces cuesta hasta levantarse. Eres un recurso, hay un departamento entero que se encarga de ti y de los que son como tú. Recursos humanos, madre mía, que fuerza, que empaque, suena hasta importante, casi tanto como un boli, un ordenador o una mesa. Y lo peor es que vales menos que cosas tan artificiales, invisibles e intocables como el mercado, los derivados, las acciones...Lo tangible, lo físico ya no importa. Tu contribución a casi cualquier tipo de trabajo es sustituible, intercambiable. Ya vendrá otro a hacerlo por menos dinero que tu, seguramente de prácticas. ¡Alégrate de que te dan esa maravillosa oportunidad! Tu jefazo, que obtiene unos beneficios del copón bendito, se sube el sueldo a él y a sus más allegados en la empresa (al fin y al cabo es suya, ¿no?) y a ti y a otros 8.000 diablos os hace un ERE y os manda a tomar por saco. ¡Sube la cifra de desempleo!

Con la coyuntura económica por los suelos a ti te toca pagar la hipoteca a cien mil años que contrataste con tu amble banco porque, como no, aunque no puedas permitirte comprarte una casa ahora, tus nietos pueden seguir pagándola y aquí no ha pasado nada. Como nos dijeron que todos podíamos ser ricos aunque no lo fuéramos, pues todos nos subimos al euro. ¿Quién quiere ser middle class cuando puedes ser high class? Además, ser rico es un estado mental, no tanto físico, es como la edad. No importa que tengas ochenta tacos, lo que importa es que te sientas como que tienes veinte recién cumplidos.

Y así nos va. Leo con apatía, porque indignación ya no me queda, que la economía sumergida de España supone el 24% del PIB y que se cuadruplicó durante el “boom” inmobiliario. Se calcula que por este motivo unos 32.000 millones de euros no llegaron a las arcas del estado. Un profesor mío solía decir, no sin razón, que España es el único país donde el padre se jacta de defraudar a Hacienda mientras el hijo lo hace de copiar en el examen. Eso si, luego muchos se quejarán de que hay pocos médicos, que la frecuencia del autobús es una mierda, que hay déficit... Y habrá que reirse y admitir que la vida está llena de paradojas, porque no te queda otra.

Y con todo este panorama se te han echado las elecciones encima. Miras la AMPLÍSIMA oferta electoral y piensas “Y de todos estos, ¿quién me representa a mí? La respuesta es tan evidente que resulta pueril. Ninguno, of course, porque aquí no importa como de metidos estemos en el fango que sólo buscamos parches a cuatro años vista que, efectivamente, sólo benefician a unos pocos y que no valen para nada al conjunto de la sociedad. ¿Para qué subir el salario mínimo? ¿Para qué asegurar los servicios públicos? ¿Para qué pagar impuestos? ¿Para qué fortalecer la seguridad de los trabajadores en la contratación y en el despido? ¿Para qué construir, vender y alquilar casas a un precio razonable? Sigan haciéndolo mal señores políticos, es mejor tirar por lo fácil que meternos en berenjenales que puedan costarnos las próximas elecciones. Hasta ahora les ha ido bien, además. No se debe morder la mano que te da de comer.

Con todo esto, ya no te quedan ilusiones ni ambiciones porque sabes que de la manera honrada y currante no vas a conseguir nada. Ya se reirá con condescendencia de ti el enchufado de turno que te pase por encima en un entrevista por ser el hijo, sobrino, novio o vecino de fulanito de tal. Nunca antes nuestro destino había estado grabado en piedra como ahora. Y mucho menos en ladrillo. Somos la generación perdida.

martes, 8 de febrero de 2011

Una odisea en la ciudad...

En Madrid no se puede reciclar. Bueno sí se puede pero, como buena aventura sólo necesitas muchas ganas de hacerlo, coraje, valor, paciencia y, lo más importante, coche. Por muy parádojico y poco medioambiental que eso resulte.

Tras hacer una limpieza a fondo en tu casa -esas que tienes que hacer de cuando en cuando para calmar los nervios de tu madre o para que no se te coma la mierda- te encuentras con los doscientos mil cacharros que has acumulado a lo largo de los años, la mayoría ni recordabas que los tenías, y decides hacer lo correcto, reciclar. Ya sea porque otros niños lo hacen, porque está de moda ser ecológico o porque crees que es importante que todos aportemos nuestro granito de arena. Cualquier excusa es buena. Just do it.

Anyway, te pones manos a la obra y como buen joven internauta visitas la página web del ayuntamiento de Madrid y te informas de los puntos limpios móviles, ya que los fijos están a tomar por culo a la derecha y si eres un pringao -como es mi caso, entre otros- no tienes coche y por ende, no tienes forma de llegar a dicho punto limpio.

Encuentras el punto limpio más cercano, el cual sólo funciona un día a la semana durante poco más de una hora, y te pones manos a la obra. Bajas tus trastos, sacando brazos de donde no los hay y haciendo malabarismos por la calle.

Llegas y el amable señor del ayuntamiento te hace un repaso de lo que llevas. Escudriña tus trastos con una rapidez sorprendente y te pone todas las pegas posibles. De primeras, sólo puede coger 5 cintas vhs por persona y no las 10 que llevas tú, no coge aparatos relacionados con ordenadores, ni de un tamaño superior a x, por supuesto no acepta muebles ni nada que se le parezca (aunque eso tiene sentido, ya que existe un servicio de recogida de muebles) y el monitor de ordenador tampoco lo coge, por ser demasiado grande y porque los monitores y las televisiones sólo se reciclan en el punto limpio fijo.

Con toda tu candidez preguntas donde es posible dejar el monitor, ya que eres un pobre diablo sin si coche, no tienes manera de llegar al punto limpio fijo y no quieres tirarlo a la basura convencional. En este punto te agarras a tu deseo de hacer lo correcto, de reciclar, como si fuera un clavo ardiendo. Ya es una cuestión de honor. El hombre que tienes enfrente te dice que hay una opción, que puedes llamar al 010, que es el servicio de recogida de trastos viejos, que pasa a
recogerlo, pero que no lo recicla. ¡Joder! ¡Tu gozo en un pozo! Y desearías que tu monitor también lo estuviera en esos instantes ya que pesa como un demonio.

Alicaído y vencido, te rindes y te llevas el ordenador por donde has venido. Pero el tío se tira el rollo, te dice que por las cintas no te preocupes, que aunque sólo puede coger 5, va a hcer una excepción y te coge las 10...

Awesome.

miércoles, 26 de enero de 2011

The great pretender

A veces hay que fingir un poco. Fingir que uno está bien, que no le duelen las cosas, que ha superado los baches, que sabe ya vendrán las cosas de cara alguna vez, que no se preocupa... Muchas veces por los demás y por uno mismo, para no volvernos locos o volver locos a los demás.

Por eso, para todos los que alguna vez han fingido...

Oh yes I'm the great pretender
Pretending I'm doing well
My need is such I pretend too much
I'm lonely but no one can tell

Oh yes I'm the great pretender
Adrift in a world of my own
I play the game but to my real shame
You've left me to dream all alone

Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel what my heart can't conceal

Ooh Ooh yes I'm the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what I'm not
I'm wearing my heart like a crown
Pretending that you're still around

Yeah ooh hoo
Too real when I feel what my heart can't conceal

Oh yes I'm the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what I'm not you see
I'm wearing my heart like a crown
Pretending that you're
Pretending that you're still around.

La letra corresponde a la canción "The great pretender". Una canción grabada originalmente por el grupo The Platters en 1955. Pero, a pesar de que la original es muy buena, mi debilidad es escucharla de labios de una de las grandes voces de nuestra historia: el inimitable Freddie Mercury.

Sed felices y fingid lo justo.

sábado, 15 de enero de 2011

Bon voyage!

Tu vida en una maleta.
Los nervios por la marcha.
El visado que se hace de rogar.
Las despedidas interminables.
Las comidas y cenas familiares.
Las risas, las anécdotas y más risas aún.
Una nochevieja diferente.
Los fines de semana de cinco días.
Los 100 millones de montaditos.
Los tutoriales de billar.
Los miles y miles de dibujos.
Los patos con dientes.
¿Me haces un piti?
¿¿Otro??
Los tours por Castejón.
La buena compañía.

Con estas razones de peso es imposible no echar de menos a tan apuesto caballerete.
Ni se te ocurra echarte otros amigos, ¿eh? Que eres de nuestra propiedad.
Bon voyage y yuàn hǎo yùn bàn shuí nǐ (que según internet es: "que la suerte te acompañe", aunque es posible que luego en realidad signifique: "quiero un souffle")

¡Suerte y disfruta mucho!

Que 11 meses no son nada...

viernes, 24 de diciembre de 2010

Volveremos a vernos, algún día...

Descanse en paz la honestidad informativa, el savoir faire, el estilo personal, la visión crítica de la realidad, el análisis de política internacional y nacional... ¡Adiós CNN+!

Esperemos que esos grandes periodistas encuentren su hueco en un panorama informativo cada vez más desesperante, viciado y descalificador. Pero conservando su idiosincrasia, su esencia, su profesionalidad. Han sido 12 años maravillosos y les queda la reconfortante sensación de que todos los televidentes que lo seguían a diario sentirán enormemente su pérdida. Un consuelo, quizás, por el trabajo bien hecho dentro de la desdicha personal.

-¿Y ahora qué? ¿Que espacio nos queda? ¿Cual va a ser la referencia informativa de aquellos que no queremos saber nada de la actual TDT?

-Iñaki Gabilondo: No lo sé. Pero sé que nos iremos buscando y nos terminaremos encontrando.

Ojalá no tengamos que esperar mucho....


¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!


Y...
La semana que viene...¡hablaremos del Gobierno! (¡y la ley Sinde! Uyuyuyuyuy)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Microhistorias...

Tras un día largo y tedioso y una noche más larga de lo que cualquiera querría soportar, se dejó caer en el asiento. El traslado del cuadro había sido más duro de lo esperado, con un sinfín de papeleos por los que El Genio, en otras circunstancias, no hubiera estado dispuesto a soportar. Siempre le había aburrido soberanamente la burocracia y siempre le había enervado sobremanera la incompetencia.

El avión en el que ambos se trasladaban dejaba atrás la enorme desdicha de la sinrazón y la represión. A medio camino de su destino, el recuerdo somnoliento de aquel frustrante lunes se le antojó lejano pero se alegró de que la lógica por fin jugara a su favor. Era martes por fin y el cuadro y él, libres de la tiranía.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Y que vivan los dioses del Olimpo moral...

"No me importaba. Estaba tan convencida de lo que quería hacer que me daba igual. No hacía mal a nadie, y la verdad es que, en ese sentido, me puse el mundo por montera. Tenía el apoyo de mi familia y no necesitaba nada más. Pensé simplemente, soy así y estas son mis circunstancias, y bueno pues...quien quiera aceptarlo, bien, y quien no, también. Era algo absolutamente privado."

Estas palabras transmiten una profunda convicción y no son reprochables en ningún caso. Vivir como uno desea es un derecho, no un privilegio. Hasta ahí bien. El problema viene al conocer a quien corresponde esta declaración de principios.

Mª Dolores de Cospedal concedió recientemente una entrevista a la revista YO DONA (y lo sé porque me la dan gratis "di siempre sí a lo gratis, it´s free, it´s free...") En dicha entrevista, hablaba de como se quedó embarazada mediante inseminación artificial, siendo soltera, y de como esa había sido la mejor decisión de su vida. No creo que nadie con dos dedos de frente pueda hacer ningún reproche porque, para mí, la inseminación es una opción tan válida como cualquier otra para cumplir el deseo de la maternidad.

Pero he de decir que me extraña la amplitud de miras para unas cosas y la cerrazón para otras. ¿Por qué tiene más validez el proycto de familia de Cospedal, claramente separado del ideal de familia de la Iglesia Católica, que el de cualquier persona? ¿Por qué vale menos una unión entre dos personas del mismo sexo? ¿Por qué esas personas, con el deseo de la paternidad o maternidad, se les pretende hacer renunciar al derecho a adoptar? Me hace gracia la defensa acérrima de la familia de la Cospedal "Creemos que un niño necesita a un padre y a una madre", cuando ella misma decidió tener un hijo sin un padre y le pareció correcto, es más, le pareció la mejor decisión de su vida.

"No pensé que fuera a haber ningún problema. Ni creí ni me planteé en ningún momento que fuera algo sancionable por la Iglesia ni sabía que no era una práctica muy admitida. Dicho esto, ahora que lo sé, lo hubiera hecho igual. Ha sido la mejor decisión de mi vida."

Señora Cospedal, ¿por qué si a usted se la trae al pairo lo que dice SU Iglesia sobre la familia, a mí debería importarme la opinión de dicha sacra e impecable institución? No me harán comulgar con ruedas de molino. La hipocresía de los dioses del Olimpo moral es quizá la más repugnante.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cosas que pasan

Míró hacia abajo y vio que llevaba puestas las zapatillas de deporte. "¿Por qué narices me he puesto esto?"-pensó-. Antes de que pudiera siquiera desabrocharse los cordones oyó un grito. Una sensación extraña, una mecla de terror y heroísmo le invadió, así que echó a correr en la dirección de donde venían los gritos.

Recorrió el pasillo de su casa a una velocidad pasmosa y, tan deprisa corrió que se encontró de repente, casi sin darse cuenta, en medio de un bosque oscuro pero familiar. Paró en seco y miró hacia todas partes. "¿Dónde estoy?"-se preguntaba constantemente- Como esperando una respuesta, una indicación, no dejaba de dar vueltas mirando a todas partes. Los gritos se hacían oír cada vez con más intensidad. Los sentía tan cerca que se sorprendía de no ser capaz de ver nada. El agobio que le producía la densidad del bosque se antojaba insoportable, pero seguía caminando.

De pronto vio una silueta a lo lejos. Enseguida comprendió que era ese ser quien gritaba y pedía ayuda, pero no podía ver bien de quien se trataba. Era una persona, seguro, pero no alcanzaba a ver más. Trató de lanzar un grito tranquilizador, pero ningún sonido salío de su boca. Extrañado, volvió a intentarlo. Nada. Ante tal situación, echó a correr y no pudo si no alegrarse de llevar puestas las zapatillas en aquel momento.

Cada vez estaba más cerca de la inquietante figura y esta seguía sin ofrecer una visión clara. Estiró la mano y ya podía notar la cercanía de la extraña persona que se escondía tras ese llanto infinito. De repente, se vio a sí mismo al borde de un precipicio...

Se despertó de golpe. Sudando, con la respiración entrecortada e intentando comprender donde estaba. Miró el reloj. Sólo quedaban 5 minutos para que sonara la alarma y se dejó caer de espaldas maldiciendo. Siempre había odiado levantarse antes de la hora.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Let there be birthday!

A este blog pronto le saldrán los dientes porque ya ha cumplido un añito...Parece mentira cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando decidí poner mi fondo lentejil (ya olvidado) y lanzarme a la aventura de darle a la tecla. Además, ya ha sobrepasado las 2.000 visitas
como me recordó cierto caballerete. Sé que estaréis pensando que sería más llamativo tener
2.000 visitas al día, pero 2.000 es más que 0, que 1, que 2...and so on ¡madre mía, cuánto he aprendido en un año!

La creación de este rinconcito hace 365 días respondía sencillamente a una necesidad práctica y personal. Un manera de salir de la rutina de no hacer nada o de hacer poco, de las clases tediosas, del aburrimiento existencial y de cosas por el estilo. Todos los periodistas en ciernes se abren un blog, sé que no hay nada de original en eso, pero la diferencia con muchos otros es que no pretendo incluir este blog en mi currículum, ni dotarle de más importancia de la que tiene, sólo quiero seguir desahogándome de mi día a día pesado, aburrido e insuficiente. Al menos en el punto de vista laboral, claro.

Por esa razón, cuando este blog deje de funcionar sabréis que será porque he encontrado un trabajo del que me siento orgullosa y en el que me gusta lo que escribo. Eso, o que me asesine alguien al que le debo pasta, aunque espero fervientemente que sea lo primero. Mientras tanto, seguiré utilizándolo egoístamente para canalizar mi ira sobre todo lo que es "guay", "cool", "fashion" y "súper". Un terapia estupenda y, sobre todo, adecuada a mi bolsillo, como sabéis, generalmente vacío.

Gracias a todos los que habéis leído y escrito durante este año, aunque no me hayáis hecho rica, se os quiere igual.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Un día cualquiera

El despertador suena puntual a las 07:00 de la mañana. Con cara de sueño, ojeras y un profundo cansancio se acerca a la cocina a prepararse algo de café. "Hoy tendría que picharmelo en vena" -piensa entre bostezos-. Al sacar el azucarero se le cae, "¡joder!" -exclama irritado- no se le puede culpar, recoger el azúcar del suelo es un verdadero coñazo. Sobre todo a esas horas.

Tras el café, elige la ropa con desgana. Ya tiene una serie de conjuntos de pantalones y camisas pensados para cada día de la semana, todos colgados por orden de uso. Se contagia del aburrimiento de su armario y se viste como un autómata. "Ya haré la cama cuando vuelva" -se dice a sí mismo-. Es una mentira que se repite día tras día. En el fondo cree que la filosofía humana universal establece que si uno vive solo, no hay que hacer la cama.

Tras salir de su casa 10 minutos más tarde de lo que debería y sin saber como ha perdido ese tiempo, se dirige al metro. Hora punta. "Genial" -exclama- ¡6 minutos va a tardar el bendito vagón en aparecer por el andén! La gente empieza a llegar y el susodicho andén se llena por momentos. Crece el agobio. Llega tarde y, como muchos otros, TIENE que entrar en ese vagón como sea. Cuando por fin el tren hace su entrada en la estación, se deja arrastrar por la masa que se lanza cual ave carroñera hacia las puertas. Entrar es una cuestión de supervivencia y sentarse no es una opción, a pesar de que muchos lo intenten.

Una vez dentro y apretado contra las puertas que pronto volverán a abrirse, da por perdido el objetivo de quitarse el abrigo. Calor, gente y horrible música que se oye en algún lugar del vagón. De repente, un niño empieza a berrear. "Estupendo" -suspira-.

A las 08:30 en punto se baja en su parada. "Ahora sólo queda todo el día por delante" -piensa desanimado-. Definitivamente, esta noche se va de cañas.

domingo, 10 de octubre de 2010

Historias en miniatura


Como detenidos en el tiempo y a pesar del bullicio de platos, cubiertos y conversaciones mundanas, un silencio asfixiante se había apoderado de ellos. La palpable tensión por fin se rompió con una implacable explicación.
- No sé si me importas lo suficiente para quedarme.
De forma casi automática, los ojos de ella se llenaron de lágrimas al decir esas palabras. Sin embargo, en un despliegue de orgullo, tratando de preservar un comedimiento del que no siempre había hecho gala, él replicó contundentemente:
- Pues entonces está claro, simplemente márchate.
Y sin decir nada más, ella salió de aquel bar rumbo a una nueva vida.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Ese maldito conformismo...

Con un café recién hecho le echo un vistazo al periódico. Parada obligada, la sección de (pre)parados de El País, porque es lo que está de moda y no hay nada mejor que una buena depresión, ya desde primera hora.

Muchas historias descorazonadoras y otras no tanto. Eso sí, másteres a cascoporro, becas, trabajos mal pagados, jefes déspotas, padres preocupados, envío incesante de currículums...No vamos a fingir que vivimos en un país de oportunidades, porque no es así. Mucha siesta, mucha fiesta, muchos servicios, muchos universitarios y mucho ladrillo son las claves de una economía insostenible que mata cualquier posibilidad de medrar. Somos un país de ni nis, ni investigación, ni desarrollo. ¿Para qué? Si eso requiere trabajo, ideas y esfuerzo. Es mucho más fácil comprar pisos y revenderlos hasta la saciedad, sin crear nada, bueno si, valor por metro cuadrado. Picaresca española, amigos.

Dicho esto y teniendo claros los problemas de una economía que no puede dar más de sí, existe un problema grave en la juventud actual: la falta de empaque, de optimismo, de empeño. Por supuesto que es más cómodo vivir aquí, con el ideal de encontrar un trabajo digno con un sueldo aún más digno. Rodeado de amigos y familia con los que irte de cañas. Claro que sí, es lo que a todos nos gustaría. Tener una casa en propiedad, televisión de plasma, sofás de diseño y pósters en las paredes. Ser jóvenes comopolitas que se comen la ciudad. Pero asentados, con la vida asegurada desde los treinta y cotizando para asegurarnos la pensión.

¿Y qué hay de ser ciudadanos del mundo? ¿De ir allá donde esté el trabajo? Esta idea de asentamiento pronto y fácil sólo existe aquí. Y es un sueño legítimo, pero tal y como están las cosas en este país nuestro tan pícaro y despreocupado, irrealizable. Desde aquí no defiendo exilios en masa, si no la capacidad de discernir que, aunque uno viva alquilado en vez de en propiedad no es peor, aunque viva fuera, trabaje en lo que le guste y tenga la posibilidad de ahorrar a pesar de no que cotice, no es un fracasado. Leo a esos jóvenes que escriben cartas quejándose de no poder trasladar el estilo de vida que llevan en Estados Unidos, Holanda, Suecia...aquí a España ¿pero acaso eso es necesariamente malo? ¿Es malo ser capaz de vivir en otro país y tener todas las posibilidades que el tuyo no te da?

Tenemos todas las posibilidades, ¿por qué conformarnos con lo poco que tenemos aquí? Hay todo un mundo fuera esperándonos. Yo elegí con el corazón la carrera de periodismo hace ya cinco años y con ese mismo corazón elegiré mis opciones ya sean aquí o en el extranjero. No necesito asentarme, o una casa en propiedad, necesito una vida de la que me pueda sentir orgullosa. Sólo es cuestión de encontrar el equilibrio entre realismo y prioridades.

Como sabéis, los cínicos no sirven para este oficio.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Aires nuevos

La luces del verano se apagan y se acerca con sigilo la brisa otoñal. Aunque el blog cerró por vacaciones, sin avisar ni nada, yo permanecí aquí, en los madriles, soñando con irme lejos y recorrer calles distintas. No ha sido así, pero estos nuevos aires, más frescos, el cielo azul y la ciudad llena de nuevo, me remiten a pensar en el cambio. ¿Qué nos deparará este nuevo año? La costumbre escolar y universitaria me lleva a situar el principio del año en estas fechas, concepción infantil y si acaso lógica, porque hay cosas que no se olvidan.

Hace casi un año soñaba con París, con pasear sus calles, captar su esencia, sus paisajes...Pero también temía el enfrentarme a vuelta, al último curso, me asustaba el fin de una etapa a la par que deseaba que terminase...¡tantas cosas! Ahora la vida parece llevar un rumbo, quien sabe si el adecuado, pero al menos se dirige a una dirección. ¿Por mucho tiempo? Seguramente no, pero será suficiente para aprender a encarar las cosas, nunca se sabe.

A pesar de todo, soplan aires de cambio, que huelen a futuro. Aunque todo parezca igual, no lo es. Huele a otoño, se sienten los primeros escalofríos y la mezcla de excitación y temor que produce lo nuevo. Y no se por qué, pero hay algo en mí que me dice que todo irá bien.

Ahora, a esperar.